Tener un olivo centenario en casa es un privilegio y, al mismo tiempo, una responsabilidad. Aunque se trata de un árbol extraordinariamente resistente y adaptado al clima mediterráneo, un ejemplar con tantos años de historia necesita cuidados específicos, especialmente durante los primeros años tras su trasplante. La clave está en entender que no es una planta ornamental cualquiera, sino un árbol que ha sobrevivido durante generaciones gracias a su equilibrio natural.
💧 El riego: poco, profundo y controlado
🕰️ Historia viva en tu propio espacio
El olivo centenario no necesita grandes cantidades de agua. De hecho, el exceso de riego es uno de los errores más frecuentes y perjudiciales. Tras la plantación, durante los primeros meses, conviene realizar riegos regulares para favorecer el arraigo. Una vez adaptado, el riego debe espaciarse y ajustarse a la estación del año y al tipo de suelo.
En verano, es preferible un riego profundo y poco frecuente, mientras que en invierno, salvo periodos de sequía prolongada, no suele ser necesario regar. El objetivo es mantener la humedad justa en el terreno, evitando siempre el encharcamiento.
🌍 El suelo y el drenaje: la base de su longevidad
Un buen drenaje es esencial para la salud del olivo centenario. Este árbol está acostumbrado a suelos pobres y bien aireados, por lo que los terrenos excesivamente compactos o arcillosos deben corregirse antes de la plantación.
La incorporación de grava o arena favorece la evacuación del agua y evita problemas en las raíces. Un olivo plantado en un suelo adecuado requerirá muy pocas intervenciones poteriores, manteniendo su equilibrio natural durante años.
🌞 Ubicación, sol y periodo de adaptación
El olivo centenario necesita una ubicación soleada, donde reciba luz directa la mayor parte del día. Tras el trasplante, es normal que el árbol pase por un periodo de adaptación en el que su crecimiento sea lento. Este proceso es natural y forma parte de su arraigo al nuevo entorno.
Durante esta fase, la observación es fundamental. El aspecto de las hojas, los nuevos brotes y el color general del árbol indican si el olivo se está adaptando correctamente a su nueva ubicación.
🕊️ Cuidar sin intervenir en exceso
El mejor cuidado para un olivo centenario es respetar su ritmo natural. No necesita tratamientos constantes ni atenciones excesivas. Con un riego adecuado, un suelo bien drenado, una poda responsable y una ubicación correcta, el olivo seguirá siendo durante décadas un símbolo de fortaleza, historia y continuidad en tu hogar.

🧡 Una experiencia emocional
¡Haz de tu espacio un lugar único ¿Ya tienes un olivo en tu casa?
